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Larios al natural

Paseando por el centro durante los últimos días, además de ver mucha gente -lo que afortunadamente es un signo de normalidad- me he llevado una grata sorpresa, llego a calle Larios y no hay toldos ¡no hay toldos!, ojo, cumplen su función pero si nos ceñimos a lo puramente estético, en mi humilde opinión la afean, y es que, entre el túnel navideño (que se aprovecha también para el carnaval, qué pechá de luces) y los toldos veraniegos, son pocos los meses en los que la calle se muestra al natural.

Una noche en calle Larios

Es una gozada ver nuestra vía más emblemática sin nada añadido, todo el protagonismo es de sus edificios, con ese estilo tan particular surgido de la Escuela de Chicago, por cierto, la altura de estos es igual al ancho de la calle. Que las luces navideñas atraen a mucha gente, sí, que el túnel es excesivo, también. No estoy en contra de los adornos navideños, al contrario, pero este lugar merece un alumbrado señorial y elegante.

Al hilo de todo esto, ya han inaugurado el hotel de la torre de la Equitativa, y qué bonita está iluminada, buen colofón a la vista de la calle desde la plaza de la Constitución.

Fran Rico